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5 prácticas que realiza una granja sustentable

Lograr que una granja sea sustentable no es una tarea sencilla. Se requiere de sacrificios, cambios operativos, renovación y, sobre todo, un alto compromiso social y preocupación real por el cuidado de los recursos naturales.

La gran noticia es que llevar a cabo este tipo de agricultura no es sinónimo de menor rentabilidad y productividad. ¡Sí es posible impulsar la prosperidad de un agronegocio con prácticas sustentables!

Entonces, ¿cuáles prácticas debes ejecutar en tu granja para que esta sea sustentable y, además, genere grandes beneficios? Precisamente, ¡a continuación te explicaremos 10 de ellas!

1. Diversificación

La agricultura sustentable está relacionada con la soberanía alimentaria, el incremento de la productividad y la estabilidad económica de los productores.

En pocas palabras, se trata de un tipo de agricultura que busca que todos ganen y, a la vez, que impulsa el desarrollo general de los países y regiones.

Por esa razón, aunque la diversificación no es obligatoria para alcanzar la sustentabilidad, sí resulta una muy buena aliada.

Entra otras cosas, amplía la oferta de alimentos e insumos en los mercados y, por lo tanto, los ciudadanos disfrutan de una mayor variedad y alternativas.

Además, la diversificación puede ayudar los productores a contar con excedentes de ingresos y tener capacidad de gestionar estratégicamente sus ventas, especialmente de commodities como maíz, soja, trigo, café y azúcar.

Este tipo de mercancías y materias primas, al formar parte del mercado de valores, experimentan incrementos o disminuciones de precio de forma constante, por lo cual la gestión de sus ventas resulta un aspecto fundamental para la estabilidad económica.

En cambio, el monocultivo, aunque puede resultar rentable, limita a los agronegocios y dificulta su competitividad y expansión.

Sin duda, la diversificación de una granja es necesaria para adaptarse de manera natural a la dinámica de los mercados de hoy.

Sumado a esto, plantar diferentes variedades de semillas y especies permite que los cultivos se hagan más fuertes a través de la diversidad genética.

De hecho, las populares semillas transgenéticas tienen la función de generar esta diversidad. Entonces, ¿por qué no hacerlo con semillas naturales? ¡Inténtalo!

2. Administración consiente y eficiente del agua

La administración eficiente del agua brinda beneficios tanto para la granja que la lleva a cabo como para su entorno y el mundo en general.

En primer lugar, un drenado eficiente de la misma, ayuda a conservar la calidad del suelo y, en consecuencia, contar con cultivos productivos y saludables.

Por otro lado, permite conservar la vida silvestre de los alrededores y los ríos. A su vez, esto se traduce en mejores servicios para la ciudadanía y cuidado animal.

Para administrar de manera consiente el agua y proteger los suelos, también es necesario priorizar el cultivo de alimentos propios de la región. Esto se debe a que los mismos se adaptan de manera natural al clima y no ocasionan pudrición y otros problemas.

Además, transportar, almacenar y empacar cultivos locales reduce el consumo de energía de manera considerable y fomenta la reducción de costes.

En cuanto a los sistemas de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, tienen la potencialidad de irrigar la tierra sin la utilización de mantos freáticos.

Este tipo de prácticas debe acompañarse, al menos en algunas zonas del terreno, de métodos tradicionales de mantenimiento de la tierra, que garantizan movimiento y aprovechamiento del aire, como el arado, por ejemplo.

Además de proteger los suelos, métodos como este están directamente asociados con el desarrollo saludable de los cultivos.

3. Atender distribuidores y comercios locales

La distribución de alimentos y productos agrícolas a las zonas más comerciales de las grandes ciudades e, incluso, al extranjero puede resultar muy lucrativo y contribuir con la expansión de los agronegocios.

Sin embargo, enfocarse únicamente en estos mercados impide practicar la agricultura sustentable y contribuir con el entorno y las comunidades cercanas.

Y es que uno de los principios de este tipo de agricultura es fomentar la prosperidad y la ampliación de la oferta en las localidades aledañas a zona de cultivo y producción.

Por esa razón, es importante que destines un porcentaje de tu producción para establecer redes de comercialización con distribuidores y puntos de venta locales.

Además, esto le permitirá crecer tanto a los emprendedores como a las empresas y, por lo tanto, satisfacer la demanda de la población y ofrecer servicios y productos de calidad al usuario final.

Otra práctica de una granja sustentable, relacionada con la contribución social, es destinar una determinada cantidad de puestos de empleo para trabajadores de comunidades cercanas.

Por supuesto, la agricultura sustentable también demanda salarios de calidad y, en general, un buen ambiente de trabajo, que tome en cuenta la seguridad de los empleados y su bienestar físico.

4. Protección de cultivos con ayuda animal

Uno de los aspectos más interesantes de las granjas sustentables es que combinan modernidad y recursos técnicos de vanguardia con prácticas que eran comunes antes del desarrollo industrial.

Si bien es complicado proteger a los grandes cultivos sin pesticidas, sí es posible utilizarlos de manera moderada y coherente, combinándolos con la protección que brindan animales como mariquitas o catarinas, pájaros y murciélagos.

Estos animales son depredadores de insectos y plagas que afectan la salud de los plantíos, que pueden causar grandes pérdidas.

5. Rotación de cultivos

Se trata de otra técnica agrícola milenaria, que permite mantener la calidad del suelo, haciendo que sus nutrientes aparezcan nuevamente en las siguientes siembras.

Además, ayuda a prevenir enfermedades como los hongos y diversos insectos, entre ellos tipulidae, elateridae y lepidóptera. También, garantiza un mayor aprovechamiento del abono.

Básicamente, se basa en alternar plantas de diferentes características y familias, que requieran necesidades nutritivas específicas durante distintos ciclos.

Esta técnica se combina con limpieza de la tierra a mano. Lógicamente, no puedes emplear esta práctica en toda la extensión del terreno, pero sí en un pequeño sector.

Simplemente consiste en cortar y pacer la tierra antes de la llegada de la mala hierba y su inminente reproducción. Al hacerlo a mano, se reduce el uso de químicos creados para atacar la cizaña y los hierbajos.

¡Y con eso llegamos al final del artículo! Si tienes alguna duda, ¡asegúrate de dejarnos un comentario!

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