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Cultivo de trigo: 4 puntos claves que debes conocer

Un productivo cultivo de trigo puede impulsar la rentabilidad de tu agronegocio e incrementar su penetración en el mercado nacional e, incluso, el internacional.

Contar con los recursos adecuados y aplicar las técnicas correctas te permitirá formar parte del crecimiento general que ha experimentado la cosecha de este cereal en los últimos años.

De acuerdo estadísticas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, citadas por infocampo.com.ar, la cosecha de trigo 2018/2019 en Argentina alcanzó un récord productivo de 19 millones de toneladas, lo que representó un incremento de 7% con respecto al ciclo anterior.

Esta tendencia le permitió al país consolidarse como uno de los 5 grandes exportadores de trigo a nivel global, en medio de una importante baja interanual de la producción mundial de este cereal, en la que Rusia, Australia y otras potencias experimentaron grandes caídas.

Entonces, ¿quieres que tu agronegocio forme parte de esta oleada de crecimiento y ayude a mantenerla?

Para que logres contribuir con el incremento de la producción de trigo en Argentina y disfrutes de un cultivo efectivo y saludable de este cereal, sigue los consejos que explicaremos en las próximas líneas.

¡Lee con atención!

1. Emplea el pulverizador autopropulsado

La aplicación fitosanitaria es un aspecto elemental en un cultivo de trigo y cualquier otro, así que debe desarrollarse a través de los recursos técnicos adecuados.

Para proteger este cereal e incentivar un saludable desarrollo, resulta muy conveniente utilizar pulverizadores autopropulsados, que también son ampliamente recomendados en cultivos como soja y maíz.

Esta clase de pulverizadores cuentan con la robustez y la economía necesaria para la protección de extensos plantíos de trigo. Entre las características más destacables de este pulverizador se encuentran las siguientes:

Bajo consumo de combustible y menor costo de mantenimiento

Una de las razones que hace de este pulverizador uno de los más económicos de su segmento es el bajo consumo de combustible.

Su motor diésel con potencia máxima de hasta 243 caballos de vapor a 2.200 revoluciones por minuto, tiene un consumo desde los 0,4 a 0,7 litros por hectárea, que puede variar de acuerdo al tipo de operación y la tipografía.

Además, este equipo está fabricado con materiales de alta resistencia y sólidos sistemas mecánicos, que garantizan un bajo índice de averías y extensos plazos para la sustitución de piezas.

Otro aspecto importante es que, aunque es sofisticado y incluye grandes potencialidades, su mano de obra es sencilla y tiene una amplia disponibilidad de repuestos.

Sin duda, estas características son muy importantes para un pulverizador.

Desempeño óptimo en condiciones de terreno complejas

Uno de los grandes retos de un cultivo de trigo es la dificultad del terreno. Por eso conviene contar con robustos pulverizadores autopropulsados, que incluyan transmisión mecánica y diferencial autoblocante, o optar por la transmisión hidrostática.

Por otro lado, sus largas barras garantizan un elevado rendimiento operativo y un bajo índice de pérdidas por aplastamiento.

Estos pulverizadores también poseen resistentes neumáticos, dimensionados para menor compactación del suelo y cubiertos con abre surcos, lo cual protege el cultivo de trigo.

Ejes mecánicos con trocha regulable, chasis reforzado y resistente y una transmisión final de fuerza de tracción para las ruedas son otros de los elementos que convierten al pulverizador autopropulsado en una herramienta valiosa para terrenos desafiantes.

Confort y seguridad

Si bien se trata de una maquinaría robusta, el pulverizador autopropulsado brinda el confort necesario para disfrutar de un alto rendimiento operacional y optimizar la proyección del cultivo de trigo.

Entre otras cosas, posee una amplia cabina, con extensa visibilidad del cultivo, y una práctica escalera con accionamiento hidráulico.

La altura e inclinación de la columna de dirección puede ser ajustada fácilmente y el freno de mano puede activarse con tan solo apretar un botón, para así actuar directamente en la transmisión.

Todos estos elementos garantizan seguridad y menor desgaste físico para el operador durante su jornada laboral, por lo cual el uso de pulverizadores como este puede considerarse fundamental para la protección de los trabajadores y el desarrollo de un ambiente laboral ideal.

Potencia, precisión, uniformidad y calidad en la pulverización

La protección del cultivo de trigo es muy eficaz cuando se realiza por medio de un pulverizador autopropulsado de calidad.

Los componentes y características de esta herramienta garantizan una buena aplicación, así como una amplia franja de cobertura.

Este pulverizador cuenta con un agitador mecánico con control de rotación. Esto permite que no se produzca espuma y, en cambio, que se consiga homogeneidad del producto desde el inicio hasta el fin de la aplicación.

En cuanto a la bomba de pulverización, incluye control electrónico de caudal y tiene una capacidad máxima de hasta 300 L/min, variando de acuerdo con el modelo.

También está equipado con un sistema de pulverización, que proporciona precisión y sensibilidad en las regulaciones y, así, garantiza un caudal proporcional a la velocidad de trabajo y las necesidades del cultivo de trigo.

Gracias a este sistema, es posible mantener la misma presión en las boquillas, independientemente del número de segmentos en funcionamiento.

Autonomía para largas jornadas de trabajo

Su tanque de combustible, aunado al bajo consumo, permite que el pulverizador autopropulsado pueda cumplir con extensas jornadas de trabajo sin ningún tipo de limitaciones.

Además, posee un robusto tanque de gran capacidad, que también se traduce en una gran autonomía para las largas jornadas que demanda un gran cultivo de trigo.

Además de esta potencialidad y las otras que hemos explicado, el pulverizador autopropulsado puede ser aún más eficiente al complementarse con soluciones y dispositivos de la agricultura de precisión, como:

  • Sensor automático de altura;
  • Banderillero satelital;
  • Corrección de señales disponibles;
  • control automático de secciones y pico a pico;
  • Piloto automático.

Este tipo de aplicaciones garantizan una correcta gestión de los cultivos y el máximo aprovechamiento del recurso técnico, en este caso el pulverizador autopropulsado.

2. Aplica un manejo integrado del suelo

Ahora hablemos sobre la preparación y el manejo del suelo, otro factor indispensable para obtener un cultivo de trigo eficiente y productivo.

Es indispensable que el manejo de este sea integrado, es decir, que incluya el uso alternado de arados subsoladores y de vertedera y la utilización de rastras específicas para cada condición y tipo de terreno.

También es importante el comienzo de la preparación del suelo para el cultivo de trigo. Lo recomendable es evitar épocas lluviosas, ya que en estas la tierra tiende a compactarse fácilmente, sobre todo si tiene una alta concentración de humedad.

Estos factores hacen que, al comenzar la preparación en tiempo de lluvia, los labores y trabajos pierdan su eficiencia y deban repetirse constantemente.

Además, puede afectar de manera directa la calidad de los cultivos y, en consecuencia, de la cosecha.

En cambio, en periodos pocos lluviosos la preparación del suelo se desarrolla con facilidad y practicidad y los avances luego de los diferentes trabajos son sostenibles.

Específicamente, en Argentina conviene empezar la preparación entre diciembre y mayo, dependiendo de la cantidad de labores previstas y la fecha estimada de siembre.

 3. Aprovecha los rastrojos

Las buenas prácticas en el cultivo de trigo también engloban técnicas de la agricultura sostenible y la mitigación del impacto ambiental.

Entre otras cosas, resulta muy útil que aproveches los rastrojos, es decir, los residuos de cultivos anteriores, siempre y cuando estos ya hayan alcanzado a descomponerse, pues de lo contrario la siembre no será uniforme.

Para determinar si estos residuos te pueden servir es importante medir su relación carbono/nitrógeno y definir con anterioridad el tipo de labranza.

Por ejemplo, cuando se trata de labranza tradicional, los residuos se entierran fácilmente y no generan problemas. En cambio, en la de conservación quedan en la superficie del suelo y pueden entorpecer la siembra si la relación C/N es alta.

Por otra parte, independientemente del tipo de labranza, es importante picar el rastrojo de mayor longitud para que este entre en contacto con el suelo e incremente el contenido de materia orgánica.

A su vez, el alto contenido de materia orgánica propicia la estructuración de las capas del suelo.

4. Ten un amplio y variado stock de abonos

El abono no puede tomarse a la ligera cuando se trata de cultivo de trigo. Es importante aplicar aquellos que sean rico en nitrógeno, ya que este elemento es fundamental para el desarrollo de la planta y sus valores proteicos.

El abono rico en fósforo, que adelanta la germinación de la semilla, y el rico en potasio, indispensable para el desarrollo de la hoja, también deben ser incluidos.

En tu stock de abonos tampoco puede faltar el rico en azufre, que debe proporcionarse rápidamente a las platas si muestran carencia de este.

¡Perfecto! Ya conoces cuáles son las mejores prácticas y métodos para lograr un cultivo de trigo productivo y saludable.

Como explicamos al inicio del texto, contar con recursos técnicos de calidad resulta fundamental para los agronegocios y la gestión de plantíos y cultivos.

No olvides acudir a provedores de calidad para incorporar herramientas como el pulverizador autopropulsado e otras importantes maquinarias.

Para identificar a un buen provedor, además de analizar su oferta de equipamiento, es importante que evalúes su servicio posventa.

Entre otras cosas, debe garantizarte pedido y abastecimiento de piezas de reemplazo, pues de ello dependerá el máximo aprovechamiento de los recursos técnicos.

También es indispensable que proporcione literatura técnica sobre el uso de cada herramienta y asesore gratuitamente a los miembros de tu equipo y los operadores.

Lógicamente, el soporte y, en general, el seguimiento continuo también son aspectos elementales, que definen la calidad de un proveedor, así como la experiencia y los casos de éxito.

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