El cultivo de trigo en Argentina: ¡aprende todo sobre el tema!

El cultivo de trigo cumple un destacado rol en la economía argentina, en especial, por su potencial de exportación.

En efecto, nuestro país es indispensable en este eslabón de la cadena global de valor, después de todo, estamos en el ranking de los10 mayores productores del cereal; con una producción que aporta el 2,3% del volumen mundial y acapara el 4,3% de las exportaciones.

En lo que concierne a su actuación regional, su localización próxima a Brasil y el hecho de ser miembro del MERCOSUR han beneficiado el proceso de comercialización del trigo en el mercado externo. 

El mercado interno mantiene un nivel de consumo bastante estable —alrededor de 6 millones de toneladas. Esto ocurre mayoritariamente por el aumento vegetativo de la población argentina. 

En cuanto a la industrialización del cereal para proveer diferentes tipos de harina al territorio nacional, cuenta con algunas particularidades, entre las que destacamos un punto normativo muy relevante. 

Desde 2003, los productores necesitan enriquecer la harina con vitaminas y hierro para asegurar la calidad alimentaria y nutricional de la harina que llega a la mesa de los argentinos.

Efectivamente, esta se ha convertido en una práctica obligatoria en virtud de la Ley N° 25.630 originada por el Decreto N° 597 del Ejecutivo Nacional.

Si estás buscando más información sobre el cultivo de trigo y el mercado del cereal en Argentina, ¡has llegado al mejor lugar! En las próximas líneas, encontrarás datos duros acerca de su producción y las principales particularidades de este cultivo.

¡Lee hasta el final!

Principales aspectos del mercado de trigo nacional e internacional

Esencialmente, la producción primaria del cereal se ubica en las provincias de Buenos Aires (41,6%), Córdoba (22,4%), Santa Fe (17,5%), Santiago del Estero (6,0%), Entre Ríos (5,9%) y La Pampa (4,3%).

De hecho, la industrialización del trigo se lleva a cabo en numerosas provincias, sin embargo, Buenos Aires concentra no solo la mayor superficie de producción primaria, sino también cuenta con la mayor cantidad de establecimientos de molienda. En lo que se refiere a estos últimos, se estima que en Argentinaexisten alrededor de 140 empresas distribuidas en todo el país.

Además de los principales productores nacionales, en los últimos años, las provincias norteñas han ejercido la actividad con cada vez más fuerza, por lo que hoy colaboran activamente en el panorama nacional.

En la actualidad, Argentina produce mayoritariamente la variedad Triticum aestivum L., también denominada triticum vulgare, y destinada a la industria de la panificación, correspondiendo, de esta manera, al 98,5% del trigo producido en el país y al 75% del rendimiento industrial. 

Según un informe de la Secretaría de Agroindustria, para hacerle frente a las demandas de harina a nivel nacional e internacional, se estima que la campaña 2018/2019 haya abarcado una superficie total de 6.290.000 hectáreas y una producción primaria de 19.460.000 toneladas.

Otro dato interesante aportado por Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC, se refiere a su consumo interno. En los últimos 20 años, el consumo promedio anual de trigo por habitante es de aproximadamente 88 kilos.

Es decir, el consumo del cereal se ha potencializado en los últimos tiempos. Por esto, es indispensable que cada vez más productores ingresen al sector y que el mercado de trigo sea cada vez más fuerte en el territorio nacional.

Proyecciones acerca del trigo 

Más allá del carácter relevante de este cultivo en la economía argentina, es importante señalar que, de acuerdo con el Ministerio de Agroindustria, las exportaciones del cereal no han crecido en el volumen esperado. 

En esencia, esto se debe a diferentes problemas que afectan su competitividad en el mercado, como es el caso de los elevados costos de flete marítimo, fobbing y logística terrestre. 

Además, de acuerdo con el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada, elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, desde la campaña 2014/2015 el uso de la tecnología en la producción de trigo viene aumentando, incluso, este movimiento a favor de la transformación digital en el campo es fruto de la eliminación de las restricciones a la exportación y de las retenciones. 

Ante la progresiva adopción de las herramientas, todo indica que las nuevas tecnologías continuarán colaborando a la optimización de este cultivo en los próximos años. 

Características generales del cultivo de trigo en Argentina

De la familia de las gramíneas, el trigo es el término utilizado para denominar el conjunto de cereales pertenecientes al género Triticum. 

De la misma manera que el arroz y otros cereales, el trigo posee características únicas que necesitan considerarse en el momento de llevar a cabo su producción. A continuación, conoce algunas de sus principales particularidades edafoclimáticas:

1. Temperatura óptima

Para que el trigo crezca y se desarrolle adecuadamente, debe ser expuesto a temperaturas entre 10 y 24 °C. Más allá de la relevancia de la temperatura, es esencial poner atención en la cantidad de días necesarios para alcanzar la temperatura integral térmica resultado del acúmulo de grados días. 

La temperatura integral del trigo es extremadamente variable, una vez que su nivel depende de la variedad de trigo en cuestión. A pesar de las oscilaciones inherentes a los tipos, por lo general, se puede decir que, en otoño, la temperatura integral térmica está comprendida entre 1.850 °C y 2.375 °C.

En definitiva, es fundamental mantener el cultivo bajo temperaturas amenas, es decir, evitar la temperatura demasiado fría en invierno y extremadamente alta en primavera y durante la etapa de maduración. 

2. Suelo

En cuanto al suelo, se debe plantar el trigo en suelos profundos, dado que eso estimula el buen desarrollo radicular. En efecto, los suelos arcillosos mantienen mucha humedad durante el invierno. Por otro lado, los suelos arenosos demandan abundante irrigación por agua de lluvia durante la primavera, en virtud de ser un tipo de suelo con baja capacidad de retención hídrica. 

Preparación del suelo

Para que la producción de trigo genere un buen rendimiento, es esencial que el terreno sea asentado, limpio de las malezas, mullido y muy bien desmenuzado. Esencialmente, el tipo de labores, su dinámica de ejecución y la mejor época para realizarlas varía en función:

  • De la naturaleza del terreno;
  • del clima local;
  • del cultivo anterior al cultivo de trigo.

En el caso de que no se haya cultivado otras especies en el terreno, es necesario roturar la tierra de manera anticipada y continuar la preparación con un barbecho labrado de, aproximadamente, 1 año. Luego de roturarla, se deja descansar la tierra hasta las primeras precipitaciones de otoño. 

Posteriormente, durante el invierno, se deberán ejecutar de 3 a 4 labores siendo que, la primera tiene que ser muy profunda para optimizar la penetración del agua en las capas inferiores de tierra, las otras son más superficiales y se deben cruzar con la anterior. Luego, antes de comenzar la siembra es necesario hacer un gradeo y así, mitigar los terrones.

3. Humedad

La humedad cumple un papel muy importante en el desarrollo del cultivo y está estrechamente relacionada tanto con el tipo de suelo usado en la cultura. De hecho, en años secos, el trigo puede crecer contando con 300 o 400 mm de lluvia, sin embargo, para que esto suceda, es esencial que la distribución pluviométrica sea abundante en la primavera y muy escasa en invierno. 

4. pH

Este cultivo obtiene óptimos rendimientos cuando se lleva a cabo en tierras neutras o poco alcalinas (entre 5,5 y 7), principalmente, porque los microorganismos que benefician su crecimiento se activan mejor bajo ese nivel de pH.

5. Siembra

El trigo se debe sembrar en surcos separados por distancias entre 15 y 20 centímetros, siendo la distancia óptima de 17 cm. En cuanto a la profundidad, es recomendable distribuir las semillas de 3 a 6 cm de la superficie. 

No obstante, esa profundidad puede ser un poco mayor en algunos casos como:

  • Tierras muy sueltas que, al germinar las semillas, puede exponerlas a la desecación.
  • Siembras tardías, por lo que, se necesita proteger el trigo de las heladas;
  • La preparación del suelo no ha sido adecuada.

En lo que se refiere a la densidad, se debe distribuir entre 300 y 400 semillas/ m2 considerando un poder germinativo del 80%,

Siembra mecanizada

Por lo general, la siembra mecanizada ofrece muchas ventajas sobre la siembra a chorrillo o a voleo, entre las que destacamos:

  • Economía de semillas entre el 30 y el 50%.
  • Distribución uniforme de semillas en los surcos.
  • Definición más acertada de la profundidad de la siembra considerando las necesidades del cultivo.
  • Posibilita la labor entre las líneas.

Para que la siembra mecanizada aporte dichos beneficios, se debe contar con las siguientes condiciones:

  • Suelo con poca pendiente.
  • Extensión de tierra suficiente como para desarrollar el cultivo.
  • Preparación adecuada del terreno.

6. Abonado y fertilización

El trigo es extremadamente sensible a las deficiencias de nutrientes como el cobre que, al estar en un nivel muy bajo, desencadena pérdidas en la producción. Por lo tanto, para elevar el rendimiento del cultivo, es indispensable aportar concentraciones adecuadas de micronutrientes como es el caso del fósforo, del nitrógeno y del potasio. No obstante, para iniciar la fertilización es imprescindible conocer el tipo de suelo y de plantas.

Fósforo

Cuando la planta padece una deficiencia de fósforo, tanto los tallos como las hojas adquieren una coloración purpúrea. 

En términos generales, este nutriente promueve y anticipa tanto la granazón como la madurez de las semillas, incluso, el aporte abundante de fósforo posibilita anticipar la cosecha de trigo en hasta una semana. 

De hecho, la principal función de este elemento es endurecer a los tejidos mejorando así, la rigidez de la planta, lo que conlleva al fortalecimiento del trigo para encarar heladas, el asurado y el encamado. Asimismo, este elemento optimiza la fecundación de la flor, así como la granazón.

Nitrógeno

En términos generales, la absorción de este elemento depende de su disponibilidad de manera asimilable. Incluso, la elevada concentración puede generar la absorción excesiva y así, prolongar la fase vegetativa, retrasar la maduración, reducir la resistencia al escamado y al frío, aumentar la sensibilidad a las enfermedades.

De hecho, es posible optimizar el rendimiento del cultivo cuando se proporciona una cantidad más expresiva de nitrógeno al inicio y durante el macollado y durante el proceso de crecimiento de los tallos. 

A pesar de la importancia del nitrógeno para el crecimiento de la planta, es indispensable poner atención en el momento exacto que se debe aplicar este fertilizante evitando así, anticipar -llevando a un elevado número de espigas chicas y estériles- o retrasar, reduciendo así, la fertilidad de las espigas de trigo.

En definitiva, para obtener una cosecha de 1000 kilos de granos de trigo, se debe extraer entre 24 y 31 kilos de nitrógeno.

Potasio

Al ocurrir una deficiencia de potasio, la planta tiende a presentar un crecimiento dislocado, torsión en sus hojas, ápices amarillentos, además de reducir la superficie de las hojas y la cantidad de almidón en el grano. Pero, al fin y al cabo, ¿por qué debemos aportar potasio a la planta?

En esencia, este nutriente interfiere directamente en la formación de almidón, así como es decisivo para el desarrollo de las raíces. 

Como posibilita reducir la transpiración, juega un papel muy importante en la resistencia a la sequía. Asimismo, como colabora a la formación de un eficiente sistema radicular, potencializa la resistencia al frío. 

Además de los elementos señalados anteriormente, el abonado también debe aportar:

  • Azufre: Se puede aplicar estiércol o sulfatos. En cuanto al azufre líquido, este reduce la cantidad del elemento aplicado al suelo.
  • Calcio: Interfiere tanto en la formación como en la madurez de los granos.
  • Magnesio: La carencia se manifiesta en suelos pobres o muy ligeros en virtud del exceso de potasio. 
  • Abono orgánico: La materia orgánica actúa como una correctora de los defectos aumentando la retención del nitrógeno, potasio y fósforo. Asimismo, permite compactar terrenos más arenosos, colabora a la soltura de los terrenos arcillosos, difíciles de labrar y poco permeables y eleva la reserva de agua del suelo. 

Como puedes ver, el cultivo de trigo es moldeado por peculiaridades, lo que conlleva a que el productor priorice el estudio y busque actualizarse en el sector antes de comenzar las actividades trigueras. 

Tendencias en el mercado de trigo en Argentina

En los últimos años, el mundo ha encarado cambios importantes en la dinámica de consumo de alimentos, y esto no ha sido diferente en la cadena de harina de trigo.

En este sentido, el producto primario del cereal ha sido impactado por las vertientes mundiales que asocian su consumo a diferentes problemas de salud, como la obesidad, por ejemplo. Bajo esta situación, también surge otra confusión acerca de la ingesta de gluten. 

Ante ese contexto, los productores y las industrias han debido implementar acciones que expliquen los beneficios nutricionales aportados por el trigo fomentando, de este modo, su consumo. 

Además de la tendencia asociada a la dieta, el sector del trigo presenta otra importante a tener en cuenta: La agricultura de precisión (AP).

Agricultura de precisión en el cultivo del trigo

La adopción de la tecnología para la producción de cereales se ha convertido en una tendencia, principalmente en virtud de los excelentes resultados que aporta.

De hecho, la agricultura de precisión se ha posicionado como una sólida y eficiente estrategia para optimizar la rentabilidad del trigo. A través de este nuevo recurso, el productor puede tomar decisiones de manera más acertada, reducir la ocurrencia de errores y modernizar los procesos productivos. 

En lo que concierne al cultivo de este cereal, los productores que deseen mantenerse competitivos deben, indiscutiblemente, estar en sintonía con las necesidades de los consumidores y mejorar la utilización de los recursos, pues esto permite obtener mejores rendimientos, además de interferir de forma directa en la calidad de los granos. 

Asimismo, utilizar los recursos de manera consciente permite reducir los costos de producción y minimizar el impacto al medio ambiente.

Para alcanzar ese nivel de eficiencia y diferenciación, es importante estar atento a los avances tecnológicos y buscar formas de comenzar la transformación digital en el campo ya sea utilizando drones para fertilizar, adoptando un software de gestión o implementando máquinas modernas. 

Es decir, para enfrentar los nuevos desafíos en el sector de la agroindustria, la agricultura de precisión se ha transformado en una poderosa aliada de los productores.

Entendiendo la variabilidad natural

En la agricultura tradicional, se entiende que el suelo de un potrero posee características físicas y químicas homogéneas. Bajo esta perspectiva, el terreno cuenta con textura, nutrientes, profundidad y materia orgánica parejos, por lo que, el tratamiento del suelo y el manejo de los factores de producción se realizan de igual manera, independientemente de la zona. 

Cuando incorporamos las acciones y los conocimientos inherentes a la agricultura de precisión, dicha perspectiva cambia, en especial, porque se adopta el concepto de variabilidad natural en la que el cultivo se lleva a cabo siguiendo una producción dispareja. 

De esta manera, la AP sostiene que, para llevar a cabo un cultivo eficiente de trigo, se debe aplicar insumos, apenas en el local donde se necesita, lo que conlleva a:

  • Usar de manera más eficiente los recursos de producción.
  • Reducir los costos relacionados con los insumos.
  • Efectuar una producción más pareja del cultivo tanto en términos de calidad como de rendimiento.
  • Disminuir la cantidad de fertilizantes y de agroquímicos necesarios para un cultivo eficiente.

Pero, ¿cómo saber lo que se necesita y, aún más importante, cómo identificar la variabilidad natural en el terreno?

La agricultura de precisión utiliza diferentes herramientas de tecnología para detectar las características físicas y químicas de un potrero, entre las cuales destacamos:

Rastra eléctrica

Consta de una rastra con un dipolo eléctrico tirada por un vehículo. A medida que el vehículo se mueve y la rastra avanza, emite corriente al suelo siguiendo el camino polo-polo, por lo que define una conductividad eléctrica. Mediante la aplicación de algoritmos y de cálculos matemáticos, se pueden conocer características físicas y, posteriormente, crear mapas de las diferentes regiones de terreno.

Cámara multiespectral

De hecho, el ojo humano capta el “espectro visible” que abarca los colores rojo, azul y verde. Sin embargo, existen otros canales como el infrarrojo que, en efecto, puede proporcionar muy buena información. 

Al utilizar una cámara fotográfica multiespectral embarcada en un avión, es posible captar imágenes tanto de los canales rojos como de los infrarrojos próximos a la zona de producción y esto, mediante algoritmos matemáticos, permite conocer los diferentes grados de vigor de las plantas y compararlos con el índice Normal Diferential Vegetation IndexNDVI.

Cuando se asocia esta tecnología a los programas computacionales, los Sistemas de Información Geográfica (SIG), se pueden realizar mapas de los potreros y, de este modo, identificar el vigor de las plantas ocasionado por un manejo homogéneo. Al tener esta información, es posible cambiar la manera de trabajar el suelo aportando insumos y un tratamiento diferenciado de acuerdo con las zonas y el vigor.

Monitores de rendimiento

Estos equipos se instalan en las cosechadoras de trigo tradicionales. Esencialmente, estos monitores cuentan con sensores con los que se efectúa el registro del rendimiento, así como la superficie cosechada y el porcentaje de humedad. 

En virtud del GPS acoplado, posibilita conocer los parámetros de cada área del terreno de manera precisa y en tiempo real. En lo que concierne a los datos aportados por el insumo, permiten crear mapas en los que figuran los rendimientos por metro de potrero. 

Se observa que, la tecnología ocupa un lugar muy importante en la búsqueda por calidad, rendimiento y rentabilidad. Así pues, vale la pena incorporar herramientas que fomenten una producción de trigo más limpia, sostenible y económicamente atractiva.

Como puedes ver, llevar a cabo el cultivo de trigo requiere muchos cuidados tanto en lo que concierne a las demandas edafoclimáticas y metodologías como en términos de tecnología y digitalización. 

Esperamos que, al finalizar la lectura, hayas entendido cómo optimizar la producción y así, posicionarte como una referencia en el sector. Sin embargo, si te has quedado con alguna duda, ¡envíanos tus preguntas en la casilla de comentarios!

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