cultivo de frutas

6 consejos para mejorar la calidad de la fruta en tu cultivo de Limón

Optimizar los diferentes procesos del cutivo de frutas como el limón, que cuentan con una alta demanda y un mercado caracterizado por la competitividad, es fundamental para alcanzar un resultado final satisfactorio y adecuado, que genere rentabilidad al agronegocio.

Precisamente, en este material abordaremos 6 consejos esenciales para garantizar la calidad del limón y el desarrollo óptimo de todo el proceso de cultivo. Si quieres conocerlos, ¡no te apartes!

1. Encuentra el punto de equilibrio en el diseño de plantación

La necesidad de producción de limón en Argentina es sustancialmente alta. En 2019, el país tuvo el nivel más alto de consumo per cápita de este cítrico a nivel mundial, con una media anual de 40 kg por persona.

La nación superó por mucho a otros países que tradicionalmente contemplan el limón como un elemento principal en la dieta de su población, como México (14 kg por persona) y España (10 kg por persona).

En general, el promedio global de consumo anual de limón es de 2,54 kg per cápita.

Lógicamente, esto alienta a los productores a aprovechar al máximo sus parcelas, para obtener el mayor volumen de cosecha posible luego de cada ciclo y, así, satisfacer la significativa demanda nacional.

No obstante, es importante que esta necesidad de elevada producción no se traduzca en un deficiente diseño de plantación, con saturación de los espacios, pues al final esto será contraproducente.

Para que el limón pueda desarrollarse de manera satisfactoria es necesario que exista espacio suficiente entre los árboles, favoreciendo la captura de luz. Además, esto permite un uso óptimo de la maquinaria agrícola en el cultivo, reduciendo el aplastamiento y las pérdidas.

No existe un parámetro general de marco y distancias de plantación de limón, ya que esto depende de la variedad y las condiciones del suelo y el lugar, principalmente.

Por ejemplo, en el caso del citrumelo la distancia recomendada para equilibrar la calidad y la alta productividad es de unos 5 x 2 cm, mientras que para el C-35 (carrizo) es de 4,5-5 x 2 m.

Usualmente, las variedades de limón necesitan un marco de plantación con mayor espacio que el trazado para ciclos de producción de otros cítricos, como mandarinas y naranjas.

2. No te excedas en el ahorro en la fase de abonado

El cultivo de frutas como el limón se caracteriza por demandar altos índices de macro y micronutrientes. Esto hace del abonado una de las fases más costosas del ciclo de producción.

Muchos productores cometen el error de intentar disminuir al máximo la inversión en esta etapa, lo cual compromete la calidad de la fruta y, en general, la productividad.

Si bien no está de más el enfoque en el ahorro, tienes que garantizar que tu presupuesto sea suficiente para suplir las siguientes vulnerabilidades típicas del limonero:

Carencia de magnesio

Esto se produce a raíz de los altos niveles de potasio y calcio, que limitan el desarrollo de este elemento químico.

Para solucionar este problema se recomiendan las aplicaciones foliares, es decir, la nutrición a través de las hojas, complementando la fertilización del suelo.

Carencia de zinc

Esta vulnerabilidad puede enfrentarse aplicando sulfato de zinc al 1%. El motivo de la misma es el exceso de fósforo y nitrógeno.

Ten en cuenta que el zinc juega un papel clave en el crecimiento y la productividad de cada limonero, por lo cual debes ofrecer una respuesta temprana a este déficit.

Clorosis férrica

El déficit de hierro suele ser una consecuencia de los suelos calizos en que se tiende a desarrollar y producir el cultivo de frutas como el limón.

Este característico problema, que acorta el ciclo vital y merma la fase productiva, puede atenderse oportunamente con labores de corrección férrica como aplicación de fertilizantes y la mejora genética.

Entre los fertilizantes que conviene tomar en cuenta están los quelatos sintéticos de hierro, los cuales pueden tener un precio elevado, pero que a la vez garantizan un gran rendimiento y buenos resultados.

Además, existen prácticas para ahorrar en este insumo sin sacrificar la calidad de la fruta y el desarrollo, como disminuir sus dosis para complementarlo con aminoácidos y ácidos húmicos.

Además de lo mencionado, se considera una buena práctica la aplicación de 2 o 3 pases con oxicloruro de cobre para el cuajado, después de la floración.

También es importante no abonar hasta el inicio de la segunda brotación y regular el suministro de nitrógeno mediante inhibidores de nitrificación.

3. Regar con abundancia y de forma estratégica

Si bien el limonero produce con menores dotaciones que otros cítricos, como el naranjo y el mandarino, demanda grandes aportes de agua, entre 9.000 y 12.000 metros cúbicos por hectárea.

Tradicionalmente, sobre todo en pequeñas parcelas, el riego del limón se aplicaba por inundación, pero en los últimos años se ha priorizado las aplicaciones localizadas, que optimizan los recursos y mejoran los resultados. En zonas frías se emplea el riego por aspersión, el cual protege contra las heladas.

En cuanto a la frecuencia, es recomendable regar diariamente, en periodos de verano, y dos o tres veces a la semana, durante el invierno.

Lo mencionado anteriormente es específicamente durante las etapas establecidas para el riego. Recuerda que el desarrollo floral del limonero está influenciado por el estrés hídrico y de temperatura, por lo cual las dotaciones de agua deben suspenderse temporalmente para después reiniciarlas, en la frecuencia especificada.

Generalmente, el riego es retirado durante un lapso de 45 días, para luego entrar en un periodo de dotación con abundancia, que genera una significativa floración y, en consecuencia, una voluminosa cosecha.

Otra buena práctica es el riego junto con bajas concentraciones de fertilizantes, para no incrementar la salinidad del agua y evitar efectos negativos en las plantas, especialmente en limoneros injertados.

Por último, referente al riego, conviene destacar las aplicaciones por goteo enterrado, pues resultan ideales para optimizar este proceso e incrementar la eficiencia de la fertilización nitrogenada, lo cual se traduce en menores riesgos de contaminación.

Además, este sistema disminuye la evapotranspiración, dando paso a un mayor volumen de suelo húmedo, ideal para el desarrollo de la planta y el fruto.

Esta optimización del agua también representa ahorro sin sacrificar la calidad, algo a lo que siempre debes apuntar para la sustentabilidad de tu ciclo de producción.

4. Efectúa el laboreo 3 o 4 veces al año

Esto es clave para el control y eliminación de las malas hierbas, a la vez que permite airear las capas artificiales del suelo e incorporar materia orgánica o fertilizantes con mayor efectividad, incrementando la capacidad de retención de agua.

Además, el laboreo es esencial para preparar el riego, en caso de que se planee realizar por inundación.

En el cultivo de frutas como el limón, la frecuencia de este proceso debe ser de 3 o 4 veces por año, entre los meses de marzo o septiembre. Puede aplicarse con tractores de peso y tamaño medio o con motocultores de baja potencia, asegurando que el suelo mantenga la cubierta vegetal.

También conviene llevar a cabo el laboreo del suelo en primavera, para así incorporar fertilizantes y, luego, desarrollar un tratamiento con herbicida residual y, de ser necesario, uno de contacto y traslocación.

Para enfrentar las malas hierbas anuales, se recomienda la aplicación de sustancias activas como aminotriazol, atrazina, bromacilo, norflurazona, terbacilo, pendimetalina y glisofato.

El aminotriazol al 24%, mezclado con tiocianato amónico al 21%, es especialmente útil para el control de malas hierbas vivaces.

Para enfrentar gramíneas vivaces, te puedes valer de materias activas como metazocloro y setoxidim.

5. Aplicar técnicas para el aumento del tamaño del fruto

Uno de los factores que impacta de manera positiva en la calidad del fruto es su tamaño, ya que esto puede ser sinónimo de mayor jugosidad y, en general, de un mejor desarrollo.

Para estimular el crecimiento satisfactorio, existen dos labores esenciales: el rayado de ramas y a aplicación de auxinas de síntesis. ¡Veamos de qué tratan!

Rayado de ramas 

Resulta ideal aplicar esta labor en el cierre de la caída fisiológica de los frutos. En sí, favorece el contenido endógeno hormonal, manteniendo la tasa y tendencia de crecimiento y, a la vez, mejorando el cuajado y la cosecha final.

También puede emplearse como una práctica alternativa o complementaria para enfrentar los problemas de fructificación en ciertas variedades, promoviendo el cuajado de las mismas.

Aplicación de auxina de síntesis

Es una efectiva práctica para el aumento del tamaño final de los frutos con aclareos mínimos o nulos. Su época de aplicación o desarrollo es la de los últimos días de la caída de junio, independientemente de la variedad de limón.

Es importante evitar esta aplicación en días ventosos, así como en horas de temperaturas muy elevadas y alta insolación.

Si bien se recomienda aplicar al mismo momento en todas las variedades, estas no reaccionan de igual forma. El ácido giberélico de la auxina, que actúa como fitoregulador, ofrece diferentes efectos según el tipo de limón.

La fase de desarrollo del árbol y las dosis empleadas, además de las condiciones ambientales y a variedad, también influyen en el resultado final.

Esta variación a los que nos referimos está dirigida a los efectos y el nivel de desarrollo alcanzado por el fruto, aunque, de forma química, este proceso garantiza los mismos beneficios – en mayor o menor medida – a las diferentes variedades: mayor transporte de elementos minerales y fotoasimilados y mejor fijación y cuajado.

6. Modernizar y optimizar las aplicaciones fitosanitarias

El limonero es un árbol resistente, que no suele demandar muchos cuidados especiales, pero esto no quiere decir que no sea vulnerable a diferentes amenazas, lo cual evidencia la importancia de la optimización de las aplicaciones fitosanitarias.

Entre las plagas que atenta contra el desarrollo del limonero y la calidad de los frutos se encuentran:

  • Minador: Afecta a las hojas jóvenes, y se evidencia con la aparición de manchas marrones, que pueden llevar a que estas se enrollen y marchiten;
  • Pulgones: Son insectos pequeños, de menos de 0,5 cm de largo, que suelen aparecer cuando se incrementa la humedad ambiental y las temperaturas superan los 15 ºC, generando deformaciones en el fruto al punto de que no sean aptos para el consumo;
  • Cochinilla algodonosa: Aparece en verano, en momentos de temperaturas altas y ambiente seco, y pueden generar pudrición en las hojas y tallos;
  • Araña roja: Es un ácaro de color rojo, favorecido por el ambiente cálido y seco del verano, que produce telarañas para extenderse de una hoja a otra, debilitando a las mismas y a la planta en general.

En tanto, las principales enfermedades que pueden aquejar a este cultivo son:

  • Alternaria alternata: Es causada por el hongo alternaria y puede debilitar el árbol hasta causar la muerte, tanto de las hojas como del tallo;
  • Exocortis: Es una enfermedad típica en los cítricos, que causa grietas verticales en la corteza y origina la aparición de escamas;
  • Virtus de la tristeza: Se evidencia por el debilitamiento, el crecimiento nulo y la floración fuera de época, y es considerada la más grave de las enfermedades de los cítricos, debido a que puede matar a los árboles en cuestión de semanas y a que no tiene cura;
  • Penicillium: Es el típico moho verdoso que reflejan los frutos caídos, causado por el hongo Penicillium italicum.

Y, ¿cómo mejorar e incrementar el control y la prevención de todos estos males? Por medio de acciones claves como:

Utiizar productos fitosanitarios certificados y rotar constantemente los mismos

Los certificados de calidad y sustentabilidad en los productos son importantes en la industria de hoy, pues permiten desarrollar modelos de producción de bajo impacto ambiental y, además, optimizar las labores, entre estas las aplicaciones fitosanitarias.

Además de comprar productos certficados, tienes que rotar los mismos de manera regular, para que las plagas y males no generen resistencia a estos.

Emplear pulverizadoras modernas e integrarlas con soluciones de agricultura de precisión

Esto te permitirá contar con aplicaciones mucho más precisas, profundas y uniformes, que garanticen altos índices de prevención y control.

Además, al integrar los pulverizadores con soluciones de agricultura de precisión, como dispositivos GPS, sensores y herramientas de telemetría, podrás gestionar las aplicaciones de manera inteligente, con base en el conocimiento de las franjas trabajadas y el volumen distribuido, entre otros indicadores claves.

¡Y hasta aquí llegamos! Ya tienes en tus manos 6 valiosos consejos para optimizar tu ciclo de cultivo de limón y obtener grandes resultados.

En conclusión, se trata de un cultivo que demanda análisis constante, adecuación a las necesidades específicas del entorno y el uso de recursos tecnológicos de calidad y vanguardia.

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