cultivo de cebolla

Guía para entender el cultivo de cebolla en Argentina

En virtud de la extensión del área cultivable –1.800.00 ha, aproximadamente, el cultivo de cebolla ocupa el segundo lugar en el ranking de producción de hortalizas a nivel mundial. 

En lo que concierne a su importancia nacional y regional, su producción alcanza 280.00 toneladas por año utilizando una superficie estimada de 15.000 ha.

Como puedes ver, el consumo de cebolla es expresivo, por lo tanto, asegurar buenos rendimientos en el cultivo es esencial. ¡Si estás buscando datos confiables sobre este tema, sigue leyendo este artículo! 

Aquí encontrarás abundante información a respecto del cultivo de cebolla y descubrirás cómo combatir plagas y enfermedades de forma efectiva. 

Clima

De hecho, la cebolla es resistente al frío, sin embargo, para que ocurra una adecuada formación y maduración de los bulbos de la planta, es necesario contar con fotoperíodos largos y elevadas temperaturas. 

En lo que se refiere a la temperatura del cultivo, la cebolla soporta temperaturas mensuales en un rango entre 13 y 24°C, aceptando una mínima de 7°C y una máxima de 30°C. A lo largo del crecimiento, el cultivo soporta heladas, sin embargo, los bulbos suelen resultar sensibles.

Es importante señalar que la elevada humedad relativa y las precipitaciones son significativamente negativas tanto para la cosecha como para el curado afectando, de esta manera, su conservación.

Fertilización

Para que el cultivo sea exitoso, la fertilización debe proporcionar los siguientes elementos: nitrógeno, fósforo, azufre, micronutrientes.

Nitrógeno

Este elemento debe ser enterrado a unos 5 cm de las hileras de las plantas o aplicado al surco después de efectuar un riego corto y antes de que ocurra la completa infiltración del agua. Por lo general, no hay diferencias entre las fuentes usadas, sin embargo, responde mejor a las mezclas que a las sales puras. 

Fósforo

Debe ser incorporado en la presiembra o pretransplante en líneas por debajo de la línea de siembra o plantación con 5 cm de distancia, aproximadamente. Normalmente, se utiliza fosfato diamónico y superfosfato triple. En efecto, favorece la regeneración de las raíces, hecho que conlleva a obtener mejores rendimientos.

Azufre

Para las cebollas pungentes, una cantidad deficiente de este elemento en el suelo puede reflejarse en la baja calidad del cultivo. Sin embargo, es posible corregir esta deficiencia utilizando el sulfato de amonio. En cuanto a las cebollas dulces, es necesario suprimir la presencia del azufre en el suelo. 

Micronutrientes

Por lo general, no suele ocasionar problemas, ya que los suelos considerados como cultivables tienen buenas cantidades de dichos componentes. No obstante, en suelos calcáreos, cuando hay una excesiva fertilización por P, se afecta la absorción de Fe y de Zn. Ya en suelos arenosos, cuando se encuentran muy lavados pueden presentar deficiencia de B.

Control de plagas y enfermedades en el cultivo de cebolla

En efecto, la mejor manera de mitigar la incidencia de plagas y enfermedades es combinando herramientas -no solo mecánicas, como también culturales, biológicas, genéticas-, estrategias y técnicas. 

A continuación, conoce las principales plagas, enfermedades y aprende cómo enfrentarlas:

Control de plagas

De acuerdo con una publicación del INTA, el control químico solo es recomendable en las situaciones que afecten económicamente el cultivo y debe ser realizado de acuerdo con la etapa del cultivo.

Gusano de la semilla y de la cebolla

Atacan las semillas en estado de germinación y las plantas en crecimiento. Para evitarlos, es recomendable implementar la rotación de cultivos, usar abonos orgánicos, no cultivar en suelos infectados y aplicar insecticidas de manera preventiva como el fosforado cuyo principio activo es el clorpirifos.

Hormiga negra podadora

Evita el ataque revisando el cultivo 2 o 3 veces a la semana. En caso sea detectada su presencia, es necesario iniciar el control químico con un insecticida fosforado en polvo cuyo componente activo sea el clorpirifos.

Trips de la cebolla

El trips interfiere en la bulbificación y genera heridas en las hojas. Para evitarlo, es recomendable controlar las malezas huéspedes y quemar las plantas afectadas, así como realizar la rotación del cultivo.

La práctica más recomendada es intervenir usando insecticidas de los tipos piretroide, fosforado y neonicotinoide + apenas se verifique la presencia de 25 trips/ hoja, aproximadamente. 

Orugas cortadoras

Atacan el cultivo de cebolla de forma ocasional o esporádica generando manchones. Debe ser combatidas con insecticidas, pero solamente cuando la cantidad de individuos justifique el control químico.

Control de enfermedades

En Argentina, se estima que el cultivo de cebollas sea afectado por 5 enfermedades peligrosas en términos económicos: mildiu, raíz rosada, podredumbre basal, carbonilla y podredumbres bacterianas.

1. Mildiu

De hecho, la esporulación de este hongo ocurre cuando la temperatura del día anterior no supera los 23°C. Cuando el tiempo está caluroso, seco o presenta fuertes lluvias, la epidemia cesa, sin embargo, al presentarse las condiciones ambientales favorables, se reactiva.

Para reprimirlo, evita microclimas extremadamente húmedos, mitiga las malezas, no exageres en la fertilización nitrogenada, controla el riego, siembra en el período adecuado. 

2. Raíz rosada

El hongo se desarrolla en temperaturas entre 25 y 30°C. Para evitarlo, haz rotaciones de cultivo a largo plazo que no pertenezcan a las Alliáceas. En el caso de ataque, efectúa riegos frecuentes en la etapa de bulbificación activa.

3. Podredumbre basal

Cuando ocurre en los primeros estadios del ciclo vegetativo, afecta el bulbo impidiendo que este llegue a la cosecha. Sin embargo, puede manifestarse en el período de almacenamiento.

La mejor forma de evitar esta enfermedad es haciendo una larga rotación de cultivo, evitar encharcamientos, aportar abonos verdes, retirar los bulbos enfermos y cuidar la integridad de las raíces al carpir.

4. Carbonilla

Constituye una de las enfermedades más peligrosas y nocivas de la poscosecha

Para reducir la probabilidad de prevalencia, es recomendable no cultivar cebollas en zonas donde se efectuó la siembra de Aliáceas. Asimismo, es esencial evitar el exceso de humedad y regar antes de la cosecha, mantener el cultivo libre de malezas, curar y secar correctamente a la cebolla antes de almacenarla, estructurar una zona de almacenamiento adecuada.

5. Podredumbre bacteriana

Causada por una gran variedad de bacterias, los agentes suelen atacar cuando comienza la etapa de madurez del cultivo principalmente en épocas de lluvia. Incluso, pueden ser un problema a lo largo de la poscosecha.

Como son de difícil control, es importante recurrir a un conjunto integrado de soluciones abarcando prácticas culturales como:

  • reducir el tiempo de riego;
  • mantener un buen drenaje;
  • rotar pasturas perennes;
  • evitar la aparición de heridas en las hojas durante la cosecha y el almacenaje;
  • curar y secar la cebolla antes de almacenarla.

De esta forma, se establece un enfoque más amplio y se tiende a obtener mejores resultados en términos de prevención y combate.

Como puedes ver, para alcanzar un excelente nivel de rendimiento en el cultivo de cebolla, es fundamental verificar si las condiciones climáticas están de acuerdo con las necesidades de la planta, la fertilización aporta los nutrientes necesarios para su desarrollo y se efectúa un adecuado control de plagas y enfermedades. 

¿Quieres profundizar tus conocimientos acerca de este y otros temas relacionados a la agricultura? Te recomendamos que leas el contenido6 maneras de lograr el desarrollo sustentable de tu agronegocio.

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