Cultivo de arroz

Cultivo de arroz: ¡mejores prácticas!

El cultivo de arroz es esencial para la economía y el abastecimiento alimentario de Argentina y muchos otros países, pues es uno de los cereales más producidos para fines alimentarios, principalmente, en virtud de su abundante aporte calórico y nutricional.

En lo que concierne a la producción arrocera, entre 2019 y 2020 se han producido497,82 millones de toneladas a nivel global. En Argentina, el cultivo de arroz configura uno de los cultivos más importantes en términos económicos.

De hecho, el cultivo de arroz nacional abarca 190.000 hectáreas, aproximadamente, para producir alrededor de 1,2 millones de toneladas. Parte de la producción se direcciona al consumo interno – aproximadamente el 70%- y el resto se exporta para otros países. 

En lo que concierne al comercio internacional, Brasil ocupa el primer lugar en el listado de los países importadores de la producción arrocera argentina. ¿Quieres conocer más detalles sobre el cultivo de arroz?

Entonces, ¡dedícale tiempo a la lectura de nuestro artículo! 

Aquí encontrarás mucha información valiosa acerca de este cultivo y conocerás 5 buenas prácticas esenciales para obtener una producción exitosa.

Particularidades del sistema de cultivo de arroz en Argentina

Esencialmente, la siembra de este cereal ocurre a partir de agosto y se extiende hasta noviembre. La zona norte de Corrientes – que abarca el 50% de la producción – y la provincia de Entre Ríos – 32% del cultivo nacional – son claves para esta actividad.

Además de dichas provincias, Santa Fe participa del mercado arrocero generando el 13% de la producción argentina; y Formosa y Chaco aportan una menor cantidad; sin embargo, son conocidos por su desempeño en el sector.

Entre las principales peculiaridades del cultivo de este cereal en el territorio argentino, debemos destacar el hecho de que su producción se concentra en manos de pocas empresas y que, frecuentemente, estas no son propietarias del campo utilizado en la actividad arrocera. Incluso, se estima que alrededor del 50% de la producción se lleva a cabo en campos tercerizados. 

Sobre el potencial de industrialización, el sector argentino se caracteriza por su excelente infraestructura integrada por molinos y por establecimientos que se dedican a procesar el cereal. 

En lo que se refiere al consumo de arroz en Argentina, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, la crisis sanitaria de coronavirus ha ocasionado su aumento pasando de 7 kilos a 10 kilos por persona, una vez que es un producto rendidor, noble y barato. 

En efecto, este cambio en el hábito de consumo ha demandado que los molinos se esfuercen para colmar las necesidades de abastecimiento y, así, asegurar la suficiente industrialización del cereal. Pero, para alcanzar un nivel óptimo de producción, es fundamental cultivarlo considerando buenas prácticas, que conocerás enseguida.

5 buenas prácticas para el cultivo de arroz

Entre los procesos, labores y tareas claves para la producción de este cereal destacan las siguientes:

1. Preparar adecuadamente el terreno

Para optimizar el cultivo de arroz, es fundamental nivelar el terreno marcando pendientes que no sobrepasen el 1/1000 o alcancen 0, ya que este nivel más bajo posibilita implementar tablas de hasta 15 ha.

En lo que se refiere al cuidado del suelo, al finalizar el invierno, se debe alzar la tierra con la ayuda de un cultivador de ganchos o un arado de vertedera, pues esto posibilitará que el terreno se disgregue. 

Otro punto importante se refiere al fangueo. Este debe ser realizado rápidamente con el auxilio de un tractor con ruedas de jaula, evitando, de este modo, dar solape entre las diferentes pasadas.

2. Respetar el momento de recolección

Es importante asegurar que la siega no ocurra cuando el arroz está muy verde. En el caso de que se coseche bajo esta condición, los granos necesitan pasar mucho tiempo en el secadero, situación que ocasiona una reducción en el porcentaje de granos enteros.

Es interesante señalar que, generalmente, luego del período de recolección, se quema el rastrojo y se “tanguea” la tierra con la finalidad de mover el barro y, así, optimizar la descomposición de los restos de la producción en el campo.

3. Prevenir contra el ciclo del Tizón del arroz

Entre las enfermedades más recurrentes que afectan los arrozales se encuentra la toxina Pyricularia oryzae, generada por un hongo maligno. Cuando está presente en la planta, inhibe su crecimiento.

Para evitarla, es fundamental adoptar medidas preventivas que incluyen:

  • Utilizar variedades más resistentes a este tipo de ataque;
  • Fertilizar moderadamente con abono nitrogenado;
  • Usar abono con potasio y fósforo;
  • Retirar el agua de forma tardía en la etapa de maduración.

4. Mantener una buena irrigación -inundación del sembradío

Para obtener un buen rendimiento, el cultivo debe permanecer inundado entre 90-100 días durante su ciclo de producción, situación que conlleva a un elevado consumo hídrico. 

De hecho, el cultivo de arroz requiere que la irrigación sea abundante y comience cuando la planta alcanza el estadio de 4 hojas.

En cuanto a la cantidad de agua, se aplica aproximadamente, 15000 metros cúbicos por hectárea por ciclo: entre 10000 y 13000 m3 se debe aportar vía sistemas de riego y la diferencia mediante las precipitaciones durante el ciclo productivo. 

En efecto, mantener una buena irrigación del sembradío:

  • Reduce el estrés del cultivo;
  • Equilibra la disponibilidad de nutrientes;
  • Evita la competencia con determinadas malezas;
  • Permite adecuarse al microclima optimizando así, su evolución;
  • Mitiga el surgimiento de enfermedades y plagas.

5. Secar vía flushing

En la actualidad, uno de los métodos más utilizados es el sistema de flushing de flujo cruzado. Esta técnica consta del descenso de los granos por una columna rectangular llamada de “zona de tempering”. Cuando la estructura llega a su tercio inferior, encuentra un flujo de aire -proveniente de un horno a leña- bajo una temperatura entre 70 y 90°C, denominándose así, “cámara de calentamiento”.

Por lo general, el tiempo de secado referente a una carga entre 55 y 60 toneladas es de 12 horas considerando el ingreso del grano con un nivel de humedad de 22% y la salida con un 12 o 13%. Pero, al final, ¿por qué se recomienda utilizar este proceso?

De hecho, su importancia radica en la calidad del cereal, una vez que la mayor parte de los minerales y de las vitaminas del salvado pasan al grano de arroz optimizando, de este modo, su aporte nutricional.

¡Hasta aquí hemos llegado!

En definitiva, es posible promover el eficiente cultivo de arroz y obtener un excelente rendimiento, siempre y cuando consideremos lar particularidades de este cereal y su ciclo de desarrollo.

Esperamos que, al finalizar la lectura del post, hayas entendido cómo optimizar la producción de arroz en tu finca. 

No obstante, si tienes alguna duda o simplemente te gustaría aportar otros datos e información relevante acerca de este cultivo, escríbenos a través del campo de comentarios. 

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